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Escrito por Carlos Alonso   

 

Las incubadoras de negocio: un incentivo para la competitividad

 

 

Álvaro Bustos, director ejecutivo de Santiago Innova  planteó la necesidad de cambiar la estructura de Corfo para adecuarla a los tiempos.

 

 


 

El emprendimiento está tomando cada vez más fuerza en el país. Los pequeños y medianos empresarios buscan posicionarse en el mercado y competir con las grandes firmas.

 

Para potenciar este sector, el Estado comenzó en 2001 a estudiar alternativas y de tanto analizar llegó a la conclusión que incentivar el proceso de incubadoras de negocios era una buena alternativa.

 

En la actualidad funcionan 22 incubadoras en todo Chile y sus principales ejecutores son las universidades y los centros de emprendimiento.

 

Uno de ellos es Santiago Innova que desde mediados de los ’90 comenzó a utilizar este sistema de capacitación.

 

En ese sentido, el director ejecutivo de la institución, Álvaro Bustos, explicó que en estas entidades “las personas encuentran un apoyo concreto en temas como el financiamiento, capacitaciones, asesorías legales y el interesado cuenta con todas las herramientas para partir de alguna manera protegido”.

 

El nombre de incubadora se relaciona con la protección que se les brinda a las personas que tienen una idea y las ganas de formar algo propio, pero que no poseen una base sólida para dar curso a esa iniciativa. Es por eso que organismos como éste se preocupan de apoyarlos y prepararlos durante los primeros años.

 

Para Bustos “la etapa de iniciación de un negocio es la más importante, puesto que se puede tener una muy buena idea, pero que por problemas de gestión y falta de experiencia no se logra concretar”.

 

Asimismo, agregó que “esta metodología busca ayudar a las personas para potenciarlos con sus ideas y así evitar que corran riesgos innecesarios que lo hagan perder dinero”.

 

Para asegurar el éxito de este proceso, un factor clave es la claridad que el emprendedor tenga sobre la idea que se quiere desarrollar, puesto que “si hay un horizonte focalizado, todo fluirá más rápidamente”, comentó Bustos.

 

Otro punto importante para que el sistema progrese se relaciona con la cantidad de recursos que el empresario invirtió, ya que si él gastó dinero estará más comprometido con el negocio. Ahora bien, el proceso de asesoría se extiende por tres años y se divide en tres fases: preincubado, desarrollo de la idea y la preparación para la independencia.

 

Cambio de estructura

 

En cuanto a la etapa en que se encuentran las incubadoras, el director ejecutivo de la institución  sostuvo que “están validadas” y este hecho ha logrado que el Estado entregue hace siete años un financiamiento para el primer período de desarrollo.

 

Ahora bien, para seguir avanzando  es necesario que el Gobierno defina más claramente la política de apoyo a esta iniciativa. En la actualidad existen 22 incubadoras, pero con financiamiento del Estado sólo cinco. “Falta que la industria se consolide y para eso el Estado debe apoyarla hasta que eso suceda”, indicó Bustos.

 

El proceso de licitación y aprobación de los dineros es “demasiado lento” según comentó el director ejecutivo del organismo. En esa línea, añadió que “si bien los profesionales a cargo de las instituciones de innovación en Chile tienen la facultad para desempeñarse de buena manera, existe una estructura política que está a otro ritmo”.

 

Además, señaló que “la legislación pone más énfasis en proteger que no exista malversación de los dineros públicos en vez de incentivar el emprendimiento… la burocracia interna es demasiada y eso no ayuda a que el proceso sea más efectivo”.

 

Así las cosas, Álvaro Bustos enfatizó que “se necesita una modernización  de Estado y principalmente de organismos que trabajan con los privados en materia de innovación, por lo menos en los tiempos, porque ya no sólo se necesita personas capaces, a cargo de ejecutar esas políticas, porque que muchas veces esos profesionales se quedan atrapados en el sistema por la organización que tienen”.

 

Asimismo indicó que “hay que hacer un cambio radical de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) y trasformarla en un ente preocupado no sólo de la producción, sino de que la innovación”.

 

En esa línea, argumentó que independientemente  del Gobierno que asuma en marzo de 2010 éste debe llegar con una idea clara de renovación, pues si recién al momento de tomar el mando empieza a evaluar qué hacer, en cuatro años no alcanza a hacer nada.

 

“Hoy día nos estamos farreando las bases del desarrollo futuro de la economía  chilena ya que el país debe pensar en la innovación y en la capacidad tecnológica si quieres progresar y no quedarse con los procesos de materias primas”, señaló.

 

Nuevos negocios

 

En la actualidad, las incubadoras juegan un rol importante en la generación de nuevos negocios y en la competitividad que esas instituciones le entregan a la región donde estén ubicadas. A modo de ejemplo, en el sur del país Austral Incuba se ha especializado en temas relacionados con el salmón y gracias a eso la zona ha podido potenciar los productos y a su vez entrega empleo a habitantes de la zona.

 

Ahora bien, para Bustos durante este año de crisis aumentaran los emprendedores por necesidad y no del mismo modo lo que se lanzan por iniciativa propia. “De alguna manera los profesionales que se encuentren sin trabajo se verán presionados a generar nuevas oportunidades para poder salir adelante y eso permitirá que los niveles de emprendimiento no bajen”.

 

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